jueves, 14 de noviembre de 2013

Ojalá fuera rapero,seguro que tendría cada dos por tres un tema nuevo...
Ojalá fuera un escritor de esos.. seguro que no me falta sobre qué escribir cada día.
Desde siempre confié más en una hoja en blanco que en cualquier persona, ¿por qué?. Quizás sea porque no me habla,porque no opina sobre nada.. simplemente me escucha y me aguanta. Quizás sea de la única manera que yo soy capaz de abrirme tal y como soy,mostrando no sólo lo bueno y las mejores de mis sonrisas.. si no también las mayores de mis tristezas y todo lo malo que nunca digo.
Si estoy triste,escribo,si estoy enfadado,escribo,si estoy confundido.. medito mejor cuando escribo.
Nunca podré quitarme esta costumbre.
Y esto,si que me pone triste.. es jodidamente triste tener a miles de personas a tu alrededor y que no sea capaz de abrir la boca aunque esté apunto de llorar. Está mal sentirse diferente... Pero a lo mejor yo no soy el mayor culpable,siempre me lo están diciendo además jajajaja.
Algún día podré confiar en alguien de esta manera,porque es esto lo que falla. Me han entendido tan poco,son tan pocas tan tan pocas las veces que me han comprendido de verdad,que ya dudo de que alguien sepa hacerlo como realmente quisiera. 
Confié en alguien e hice bien,pero ya no está. Aún así,creo que no fue capaz de entender todo de lo que un día le confié.
Siempre lo diré,sólo puedo confiar en un lápiz,en un papel,un espejo.. y en el del reflejo.

Que bien está repartido el mundo, en mi opinión.

Era sé una vez un chico que aún creía en las personas.
A veces odio ser como soy,
otras veces me siento orgulloso.
A veces odio ser tan manejable,
otras veces me encanta dejarme llevar por mi carácter.
A veces odio ceder,
Pero muchas veces sé estar en mi lugar.
A veces odio,odio tanto,ser sensible.
Odio dar tantas oportunidades a una misma persona,
pero cuando cierro una puerta lo más probable es que no la vuelva abrir más.
Odio tanto odiar,
que todos están perdonados aunque no les quiera ver.
Odio tanto odiar,
que todo lo que odio de mi me ha enseñado.
Odio decir esa palabra,
porque soy incapaz de odiar.
Una vez odie tanto.. que aprendí la lección.
Odiar a alguien es odiarte a ti mismo.
Cuando odias,dejas de ser persona...
¡ Desprende te del odio Samuel ! me decía.
A veces tienes que ser más fuerte que el amor,
que la confianza,
o que la fe que pusiste en eso que te ha destruido.
Sólo una cosa te da ese sentimiento,
Y lo único que creo que me ha dado a mi es inteligencia..

  Conozco mil y una maneras de morir,
una de ellas es cuando veo,
como el suelo donde piso,
ese suelo donde me mantengo en pie,
el que me sostiene,
se va rompiendo poco a poco.
Sin saber porque veo mi reflejo roto en él,
pisando flojo y despacio camino hacia adelante,
pero inexplicablemente cada paso que doy por muy cuidadoso que sea..
lo va rompiendo más y más.
Hasta que definitivamente caigo a un gran vacío.
Un vacío que parece no tener fin.
Ese vacío tan oscuro y frío...
Tan solitario,casi puedo oír mis propios pensamientos.
Empiezo a buscar salidas,y a mirar hacia arriba y veo un punto muy pequeñito 
con algo de luz.
Pero está allá arriba,vuelvo a pensar ¿Cómo hago para llegar?
Supongo,
Que si estoy aquí he de resignarme,por alguna razón llegué donde estoy.
Seguramente me quede aquí por un largo tiempo,
seguramente me encariñaré con este lugar,
incluso ni pensaré más en salir..
Pero sé ahora en mi desesperación que siempre,
en todas las veces que me he caído me he levantado,
y aunque este sea un pozo muy hondo,muy profundo,
encontraré la manera de salir de aquí.
Pero sí,esta es una manera muy interesante de morir lentamente.
Porque duele más lo que no se ve...
Duele más lo que se siente por dentro que cualquier aruñon.
Pero lo importante no es evitar que duela,lo importante,es salir de aquí.